El camino amargo



Eppur si muove…

(pequeño ensayo sobre el método científico)
Koenraad Van den Driessche

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Eppur si muove o E pur si muove (pero se mueve, en español) es la polémica frase que según la tradición Galileo Galilei pronunció después de abjurar de la visión heliocéntrica del mundo ante el tribunal de la Santa Inquisición.

Desde un punto de vista simbólico, sintetiza la tozudez de la evidencia científica frente a la censura de la fe, la quintaesencia de la rebeldía del científico ante las convenciones por autoridad. Aunque la Inquisición condenaba a muerte a Galileo si no se retractaba de que la Tierra no giraba alrededor del Sol sino al revés, algún escriba presente apuntó que después de aquel juicio, Galileo siguió pensando: eppur si muove.

¿Verdad o leyenda? El escritor y viajero ilustrado Giuseppe Baretti afirmó que después de la abjuración Galileo pronunció la frase «Eppur si muove» (y sin embargo se mueve). Para Stillman Drake no es verosimil que en ese momento, en el que Galileo no se encontraba libre, fuera desafiante en extremo al pronunciar ante el tribunal de cardenales de la Inquisición una frase que contradecía su abjuración. Para Stillman si esa frase fue pronunciada lo fue en otro momento.

Apócrifa o no, la divisa se ajusta a Galileo por la actitud frente a la autoridad… (fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Eppur_si_muove).

…En estos cuatro días de discusión, Galileo, para probar que la Tierra giraba alrededor del Sol cita el fenómeno de las mareas, afirmando que eso se debía a la «sacudida» provocada por la Tierra en dicho movimiento, lo cual era erróneo. En cambio, el argumento aportado más tarde por los inquisidores para rebatirla, era la correcta: que el flujo y reflujo de las mareas se debe a la atracción de la luna. Sin embargo Galileo se burló de ellos. La Iglesia no veía problema alguno con que se publicara un trabajo defendiendo la teoría copernicana sólo mientras se publicara como hipótesis, pero Galileo, en lugar de presentar sus tesis como hipótesis, las expuso como hechos comprobados, aportando como prueba el error ya referido. Debemos señalar aquí que la teoría del movimiento de la Tierra no se demostraría científicamente como un hecho sino hasta 1748, y más tarde, con el célebre péndulo de Foucault en 1851. (fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Galileo)

Galileo se equivocó en su hipótesis de trabajo sobre la explicación de las mareas pero tenía razón en sus observaciones y interpretaciones heliocéntricas.

Siguiendo a Henry Poincaré, creo que en el funcionamiento del método científico una observación bien fundada vale más que la opinión de 50 expertos. Una hipótesis debe ser cuestionada y puesta a prueba una y otra vez con diferentes métodos, y cuando pasa todas las verificaciones se convierte en teoría.

Cuando uno piensa en la posibilidad de fraude en el caso de los 'grafitos' veleienses, la primera pregunta debe ser, ¿cómo se puede distinguir entre unas inscripciones recientes y antiguas?

Un artefacto que ha estado enterrado y bajo la intemperie durante 1700 años sufrirá seguramente alteraciones en la superficie, y sobre todo en las zonas de las inscripciones en forma de oxidaciones y degradaciones de los minerales de la cerámica. Dependiendo de la composición de la cerámica esto puede ser estudiado, por ejemplo, mediante una lámina delgada bajo microscopio, con microscopio electrónico, con cristalografía de rayos X o con métodos de espectrografía infrarroja.

La Comisión en su rueda de prensa del 19 de noviembre de 2008 no se refiere en ningún momento a un estudio de la alteración de la mineralogía/química en los surcos de los grabados. Tampoco evalúa las deposiciones en los surcos, que son en una primera aproximación, justamente indicios de autenticidad en arqueología. Todo esto es sorprendente. ¿Cómo se puede entonces llegar a la conclusión que es un fraude si no se han investigado las principales evidencias físicas?

Se podría defender desde el punto de vista filológico e histórico-cultural la imposibilidad, pero entonces también se debería demostrar desde el lado físico/químico/mineralógico la veracidad de la hipótesis antes de convertirla en teoría.

En las ciencias pasa, de vez en cuando, que un paradigma queda cuestionado por nuevas observaciones y, entonces, el hecho de que no cuadren con el paradigma en sí, no es un argumento suficiente para concluir definitivamente que las observaciones son falsas. Los paradigmas pueden adaptarse a nuevas observaciones. Creo que la ciencia tiene que ser generosa y paciente, especialmente con las observaciones que le llevan la contraria. La ciencia únicamente puede avanzar si se cuestiona continuamente a sí misma.

El camino del científico que se encuentra con sus observaciones fuera del paradigma actual es amargo. Solo le queda intentar mantener la salud mental e intentar publicar sus observaciones, a la espera de que, un día, alguien intente rehacer sus observaciones o se demuestre con otros métodos su equivocación, o su acierto…

(Foto: Galileo ante el Santo Oficio, pintura del siglo XIX, por Joseph-Nicolas Robert-Fleury
Fuente:http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Galileo_before_the_Holy_Office.jpg)

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